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La nueva Catalunya Imprimeix Correu-e
per Luis Martínez Gárate   
dissabte, 24 maig 2008
Luis Martínez Gárate
Luis Martínez Gárate
Víctor Alexandre, escritor y periodista catalán, llegó a convertirse en un buen amigo gracias a que una tercera persona, también amigo, me obsequió en el año 2000 con un ejemplar de Jo no sóc espanyol (1999). Leí las entrevistas del libro de un tirón y me quedé "enganchado" con su autor. En una entrevista parece que el elemento fundamental es la persona entrevistada, pero si quien la realiza es alguien con criterio y además, como es el caso de Víctor, brillante y buen escritor, el éxito se lo llevan prácticamente a un 50%. Posteriormente, en 2003, se tradujo al español como Yo no soy español.
 
Me propuse conocer al autor de una obra tan interesante, seria, comprometida y con un título tan provocativo. A través de su editorial, Proa–Enciclopèdia Catalana, lo conseguí fácilmente. A partir de este momento nuestra relación ha sido fluida y se ha convertido en una buena amistad. He seguido con gran interés sus siguientes títulos: Despullant Espanya (2001), Despullats (2003), Senyor President (2004), El cas Carod (2004, también traducido al español) y TV3 a traïció (2006), entre otros. Cuando publicó La paraula contra el mur (2006) consideré que su tema sobrepasaba el interés estricto de los Países Catalanes y podía ser útil como instrumento dialéctico en cualquier otro país sometido al nacionalismo español, como lo es Vasconia. A través de Nabarralde y la editorial Pamiela hicimos posible su traducción al euskera y hoy se puede leer: Hitza hormaren kontra (Pamiela, 2007).
 
Nosaltres, els catalansAcaba de aparecer una nueva obra de Víctor y con un formato similar al de Jo no sóc espanyol, es decir un libro de entrevistas. Se trata de Nosaltres, els catalans ("Nosotros, los catalanes", Pòrtic 2008). El trabajo consiste en veinte entrevistas a personas que tienen una característica común y es no ser de origen catalán, ser lo que se llama comúnmente "emigrantes", inmigrantes desde el punto de vista catalán. Es un texto fascinante al que se le puede aplicar el mismo criterio que a Jo no sóc espanyol y las aportaciones del entrevistador son equiparables a las de los entrevistados, si no más en algunas ocasiones.
 
Para empezar, el título de la última obra de Víctor merece un comentario. Tiene mucha miga que una obra que se dedica en su totalidad a recoger opiniones y puntos de vista de personas no nacidas en Catalunya y procedentes de otras culturas tenga un título similar a la que Joan Fuster escribió en 1962: Nosaltres, els valencians. La obra de Fuster es una reflexión profunda sobre el País Valenciano, sobre su historia, su entramado social en la época en que fue escrito y sus perspectivas de futuro; en su obra Fuster trata, en resumen, de sacar a la luz las características propias (lengua, cultura, usos etc.) de Valencia y sus pobladores. En otros tiempos se hubiera dicho su "esencia". Hace falta, por parte de Víctor, valor y confianza en sí mismo y en el propio país para utilizar un modelo semejante en el título de su libro.
 
Víctor Alexandre parte de un hecho real e irreversible como lo es la masiva inmigración recibida por los Países Catalanes en los últimos sesenta años. Primero fueron migraciones desde España, hoy lo son de todas las partes del planeta. 
 
La sociedad catalana es abierta, con una cultural social y democrática fuerte y, salvo casos extremos de ghettos o bolsas de inmigrantes aislados, consigue el milagro de integrar en su ámbito lingüístico y cultural a muchos de los "nouvinguts", de los recién venidos. La seña de identidad que (auto)define con más consistencia a la sociedad catalana es el uso de lengua. Es decir que cuando un "nouvingut" habla catalán y lo utiliza en sus relaciones cotidianas se considera, por parte de la sociedad de acogida, como "propio". 
 
En teoría lo dicho resulta muy bonito, pero terriblemente inocente. En los niveles de inmigración en que nos movemos, pretender que una nación no normalizada, un país sin ese instrumento fundamental de integración y cohesión que es el Estado, pueda lograr resultados de éxito resulta bastante utópico. No obstante el reto que se plantea Víctor es explicar cómo una sociedad cívica fuerte (como lo es la catalana) puede acceder a logros importantes en el campo de la integración aun sin disfrutar de Estado propio. 
 
Las entrevistas son variopintas en todos los sentidos. Hay personas de todos los continentes, con inclusión de Australia, son hombres y mujeres a mitades (diez y diez). Hay una gran variedad de trabajos y profesiones y el abanico de edades es también muy amplio. También son diversos los lugares en que viven los entrevistados: el Principado, las Baleares, el País Valenciano y el Rosellón, es decir todos los territorios de lengua catalana salvo la aragonesa "Franja de Poniente" y Alghero en Cerdeña. Todos presentan un elemento común: el haber aceptado a los Países Catalanes como su nación adoptiva, el catalán como su idioma de vida y la cultura catalana como un referente básico. 
 
Yo había leído antes el libro de Patrícia Gabancho El preu de ser catalans ("El precio de ser catalanes", Barcelona 2007) y me había sorprendido su conocimiento de la sociedad catalana, de su lengua y cultura, tratándose sobre todo de una persona argentina de nacimiento y formación. Su opción, tratándose de alguien hispanohablante, no es desgraciadamente tan habitual y su caso es excepcional por el nivel de implicación que manifiesta. La entrevista con Patrícia Gabancho rompe el hielo en el libro de Víctor. Es una entrevista magnífica, tal vez la más potente del libro.
 
Los retos que plantea Víctor a todos los entrevistados siempre se refieren a su origen, a su trabajo y a su opción vital en Cataluña. No todas las entrevistas tiene el mismo nivel ni el mismo interés; supongo que la posición y las expectativas del lector influirán mucho en la valoración de los resultados individuales. En cualquier caso ofrecen una información muy valiosa sobre la situación y los conflictos de sus países de origen (distintos países africanos, Irlanda, Sudáfrica, Irak, Palestina, etc.) 
 
Los caminos por los que discurre el devenir de nuestro mundo, con las migraciones como fenómeno cotidiano y cada vez más amplio, así como la situación de los Países Catalanes como "nación sin Estado" obligan a que sea la propia sociedad cívica la que tome sobre sus hombros responsabilidades que en las naciones "normales" son realizadas por el Estado. La catalana se muestra como una sociedad bastante fuerte, aunque con importantes carencias de autoestima. Así se percibe, por lo menos a través de las opiniones de los entrevistados. Le falta, como a la nuestra, la vasco-navarra, ese plus que supone la capacidad de concretar una estrategia válida hacia la independencia. Ambas adolecen de un planteamiento político que acierte en el meollo de la cuestión y sea capaz de movilizar coordinadamente sus fuerzas respectivas (que son muchas en ambas situaciones) de manera efectiva en el logro de su Estado propio en Europa y en el mundo. 
 
Estos "nouvinguts" que se integran en la cultura catalana, que adoptan como suya su lengua y que asumen su trayectoria y memoria histórica, forman parte fundamental de los Países Catalanes del presente y del futuro; de ahí el título de la obra: Nosaltres, els catalans.

Luis Martínez Gárate
Nabarra , 24/4/2008
 
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