"La independencia explicada a mi hijo"
per Luis María Martínez Garate   
dimecres, 24 desembre 2014
La independència explicada al meu fillEl autor, Víctor Alexandre, construye en este libro la ficción de un padre que explica a su hijo, en diálogo con él, los asuntos más relevantes concernientes al proceso iniciado en Cataluña hacia su independencia política con relación a España. Uno de sus mensajes centrales consiste en transmitir al chaval un pensamiento crítico. Un pensamiento propio, capaz de tamizar la enorme cantidad de datos que recibimos desde fuentes, dispares sí, pero siempre sesgadas por los intereses políticos a los que sirven. Ese conjunto de datos; aparentemente caótico, no constituye de por sí información. Eso es lo que debe procesar cada persona, de acuerdo con unos criterios propios adquiridos a lo largo de la vida, para constituirse en información. Tales criterios no serán inmutables, evolucionarán con la persona y dependerán de su madurez, pero siempre deberán ser propios.

El último trabajo de Alexandre es un trabajo didáctico. Su objetivo es figurar cómo un padre puede transmitir a un hijo casi adolescente, de trece años, pautas que le sirvan de ayuda para conformar tanto su identidad personal como colectiva -cuestiones no separables con facilidad-, con criterios propios.

El arraigo social de una persona comienza desde que nace, algunos dirán que incluso desde que el feto oye las voces de su entorno o la música que suena en su alrededor. La primera lengua que escucha y aprende ya inicia ese proceso. La infancia es una etapa decisiva, y la familia y las amistades su principal medio transmisor. Según va creciendo, su mundo de relaciones se amplía y recibe multitud de datos de los medios de comunicación, de su escuela, de sus amigos, de los padres de sus amigos, cúmulo que sigue aumentando a lo largo de toda su vida.

La evolución de la persona, la construcción de su personalidad, genera conflictos que debe resolver, en lo posible, de modo positivo. Estos conflictos se centran normalmente sobre identidades: sexual, de estatus social y económico, de pertenencia, etc. Cuando una nación disfruta de un Estado que le es favorable, que "nacionaliza" a sus ciudadanos de modo positivo, que favorece su lengua y cultura propias, que presenta su memoria histórica y su relato de modo centrado, se genera en la persona eso que se ha llamado "nacionalismo banal" (Billig, 1998) y que supone su adhesión acrítica a la nación en que la ha nacido y sido educado. Los conflictos derivados de la pertenencia nacional son de poca importancia.

Por el contrario, surge un conflicto cuando el niño crece en una sociedad en la que su lengua y cultura, habituales en el medio familiar y de amistades, son perseguidas, cuestionadas o deformadas desde las instancias –sistema educativo, medios de comunicación etc.- en las que se manifiesta la "autoridad" de un Estado adverso. Son estos entornos –familia, amistades- los que deben apoyar el desarrollo de su personalidad para que, en su evolución, adquiera la capacidad crítica necesaria para discriminar los mensajes que tienden a asimilarle a la nación dominante (nacionalismo banal) de los que son capaces de integrarlo en una visión del mundo en la que el centro sea su propia nación, su propia lengua y cultura. Abierta al resto de lenguas, cultura y naciones, por supuesto, pero anclada en las suyas.

Esto sucede entre nosotros, en Vasconia, donde la lengua, la cultura, la historia, la memoria han sido y siguen siendo ocultadas, perseguidas o tergiversadas desde las estructuras de las naciones dominantes: España y Francia. En los Países Catalanes ocurre lo mismo, sólo que con variantes distintas según el territorio de los mismos del que se trate.

Hoy está en marcha un potente movimiento en pro de la independencia del Principado de Cataluña, el País que dentro del conjunto catalanoparlante, de la nación catalana, ha logrado mantener una conciencia más profunda de su personalidad y sus exigencias lingüísticas y sociales y, por lo mismo una mayor capacidad de movilización. Este proceso se mueve a contracorriente de lo que es "políticamente correcto" en el Estado español, va en contra del ya citado varias veces "nacionalismo banal". Pero es un movimiento de gran fuerza y que ha movilizado en varias ocasiones a cientos de miles de personas; bastante más de un millón en las dos últimas diades de 2013 y 2014.

La edad en la que Víctor Alexandre ubica a "su hijo", 13 años, ya le supone una capacidad de razonamiento y crítica intelectual casi adultos. Aunque le falten por desarrollar determinados aspectos emocionales, algunos de los mismos, como el sentido de pertenencia, están ya muy desarrollados. Y aquí está el núcleo de su trabajo: un padre explica a su hijo el porqué de la independencia. Los motivos que conducen a su necesidad y la crítica de las posiciones –conservadoras- que se oponen a ella. Los capítulos van desarrollando los diversos asuntos. Identidad, países catalanes, historia, lengua, economía, deportes, democracia, dependencia, nacionalismo y libertad son sus diferentes secciones.

Alexandre se esfuerza, y según mi opinión lo logra, en expresarse en un lenguaje sencillo, asequible a la edad de "su hijo", con ejemplos muy cercanos al mundo de la adolescencia, como es el de los deportes. Se nota que es un trabajo didáctico dedicado más a padres y educadores que a los propios niños. Un gran mérito de Víctor.

Quien escribe este comentario no tiene hijos, pero cree conocer el mundo de quienes los han tenido lo suficiente como para pensar que se trata de una obra oportuna y de gran interés y ayuda para transmitir a esa juventud incipiente la autoestima y asertividad necesarias para hacer frente a las distorsiones y ocultamientos de los sistemas sociales mayoritarios en los estados que nos dominan a ambas naciones. Considero que es un trabajo altamente recomendable para todos los que tienen puesta sus miradas y anhelos en la próxima independencia del Principado de Cataluña. Enhorabona, Víctor! Zorionak!

Luis María Martínez Garate
Nabarralde , 28/10/2014